Voy subiendo escalones, y cuando creo que he llegado arriba del todo, veo que hay un escalón más, y estoy tan agotada, que caigo.
Y entonces ya no tengo ganas de subir más. Tan solo quiero quedarme abajo y desaparecer de la vista de todos.
Quiero quedarme ahí, pero de repente, vislumbra alguien ahí arriba, y me parece tan maravilloso que deseo subir y conocerlo, y por el camino suena su voz, diciéndome que puedo, haciéndome sonreír, mostrándome que, quizá, la vida si merece la pena.
Pero cuando llego arriba, olvida que existí, que fui la persona que ayudó a llegar ahí arriba, y con su simple indiferencia me empuja hacia abajo y caigo, o quizá me tiro yo, no lo sé.
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